El Museo Thyssen-Bornemisza es una pinacoteca de arte antiguo y del siglo XX ubicada en Madrid (España). Su existencia se debe al acuerdo de arrendamiento (1988) y a la posterior adquisición, por parte del Gobierno español (julio de 1993), de una amplia selección de la colección privada reunida por la familia Thyssen-Bornemisza a lo largo de siete décadas. Este fondo artístico aportó numerosos autores extranjeros ausentes del circuito museístico español, desde el gótico (Duccio, Jan van Eyck) hasta el pop art y los años 80 (Tom Wesselmann, Lucian Freud), por lo que vino a complementar a los dos principales museos estatales, el Prado y el Reina Sofía. Inaugurado en 1992, el Museo Thyssen-Bornemisza conformó con ellos el llamado Triángulo del Arte,
acaso la concentración pictórica más
importante de Europa. En 2009 recibió más de 800.000 visitas, ocupando el puesto 56º entre los museos más visitados del mundo.
La institución, gestionada por una fundación bajo control público, tiene su sede en un edificio histórico, el Palacio de Villahermosa, donde posee más de 700 obras. Gracias a un anexo sumado posteriormente ha ampliado su exhibición con otras 300 piezas, prestadas por la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza; además mantiene depositadas unas 60 propias en el MNAC de Barcelona. A medio plazo la fundación contribuirá a la gestión de dos museos más, en Málaga y San Felíu de Guixols-Gerona,
creados con otras obras pertenecientes a la citada viuda del barón Thyssen.
En Madrid, la sede del museo es el Palacio de Villahermosa, en la esquina del Paseo del Prado con la Carrera de San Jerónimo. Este edificio fue construido entre finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX en estilo neoclásico, por Antonio López Aguado para María Pignatelli y Gonzaga, esposa del duque de Villahermosa. En el siglo XIX fue una de las mansiones más prestigiosas de la ciudad, conocida por sus fiestas y veladas artísticas. En ella tocó el piano Franz Liszt.
El palacio conservó sus suntuosos interiores, incluyendo salón de baile y capilla privada, hasta bien entrado el siglo XX, como atestigua un reportaje fotográfico de 1966 [1] en la revista Blanco y Negro. En 1973 se convirtió en una sucursal de la banca López-Quesada, lo que implicó la reforma radical de su distribución interior para albergar despachos. Tras la quiebra del banco, el edificio pasó a manos del Estado en 1983 y fue remozado parcialmente como sede de exposiciones temporales del vecino Museo del Prado, entonces acuciado por limitaciones de espacio.
Como parte del acuerdo entre el Estado español y la familia Thyssen, el edificio fue destinado al nuevo museo. Su rehabilitación como pinacoteca fue diseñada por Rafael Moneo.
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