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La Historia es un incesante volver a empezar.
Tucidides (460AC - 396AC) Historiador ateniense

PREHISTORIA de la Peninsula Iberica

Para el estudio de la Prehistoria de la Península Ibérica, existe un problema fundamental que dificulta su investigación: la cronología exacta. Sobre todo las fechas relativas a sus primeros habitantes, la procedencia de los mismos y su enlace étnico con los distintos tipos prehistóricos y su localización.
La Historia de Iberia propiamente dicha, comienza con las noticias que otros pueblos culturalmente más adelantados, griegos y romanos, proporcionaron sobre los habitantes del país, su economía y sus tradiciones. Sin embargo no han podido ser interpretados de manera satisfactoria los testimonios que nos han quedado, por lo que su historia resulta parcial.

Los condicionantes geográficos

Al abordar la Historia de España, es preciso tener en cuenta algunas de las características orográficas y climáticas que han influido en el desarrollo histórico español.
El carácter peninsular explica una historia volcada al mar, del que han llegado grandes influencias e intercambios culturales. Por otro lado, el aislamiento respecto al Norte de Europa causado por la frontera natural de los Pirineos, en ocasiones ha contribuido a originar una relativa separación entre la evolución en la Península Ibérica y la del resto de Europa. Además, su situación geográfica ha constituido el eslabón que une Europa y el Norte de África, formando un nexo de interconexión entre los factores histórico-culturales procedentes de los continentes africano y europeo. Otro condicionante es la doble influencia atlántica y mediterránea, que en distintas ocasiones hizo partícipe a la Península en los fenómenos hegemónicos procedentes del este y del oeste.
En cuanto a la geografía interior, está determinada por un relieve complejo y un clima muy variable. La acción de los ríos, más caudalosos que en la actualidad, produjo la creación de terrazas fluviales que propiciarían la habitabilidad del hombre. Además, está demostrado que existió una actividad volcánica manifiesta, sobre todo en dos zonas: en la actual provincia de Ciudad Real y en la de Gerona (la Garrotxa), en las cuales todavía quedan restos.
En lo que a clima se refiere, debió de cambiar al tiempo que se desarrollaban alternativamente los cuatro periodos glaciales y los tres interglaciales. Aunque las glaciaciones fueron diferentes entre sí, en general podría decirse que en la Meseta tendría un clima más extremo y lluvioso que ahora, comparable al existente en la Polonia o la Rusia europea de nuestros días. La costa cantábrica era mucho más fría y húmeda, similar al actual norte de Escocia, y los pobladores de la zona andaluza gozarían de un clima algo más frío que el presente sur de Francia. En los periodos interglaciares, este último sería el clima de la costa cantábrica, al tanto que en Andalucía sería muy soleada y la zona levantina padecería un clima subdesértico.
Si además tenemos en cuenta que la mayor actividad de los habitantes de Iberia consistía en la caza, cabe mencionar los cambios en la fauna ibérica en relación con los cambios climatológicos. En los periodos glaciales los animales característicos fueron el mamut, el rinoceronte lanudo y el reno, especies procedentes del centro y norte de Europa y que buscaban la relativa calidez de la península y cobijarse del frío. Durante los periodos interglaciales, el elefante meridional, el elefante antiguo y el rinoceronte de Merk fueron los animales más abundantes. Indiferentes a los cambios climáticos, también existían otros animales como osos, lobos, caballos, bisontes, jabalíes, perros, ciervos y cabras.
Todos estos fenómenos han generado una variedad cultural, formas de vida y mentalidades que explican la diferenciación permanente de los distintos rincones del territorio.

Primeros antepasados

La hominización es el proceso evolutivo de la especie humana. Desde Darwin, se han formulado diversas hipótesis, aunque hoy se piensa que la evolución no ha sido lineal, sino que hubo variaciones continentales. La historia de la presencia humana en la Península Ibérica se remonta a unos 800.000 años, tras el descubrimiento de uno de los primeros antepasados de los seres humanos en el yacimiento de la Gran Dolina en Atapuerca, Burgos y al que se le ha bautizado como Homo antecessor. Además de en Atapuerca, se han encontrado restos en Cúllar (Granada), en la provincia de Jaén y en la zona del río Manzanares en Madrid
Mucho más reciente es la presencia del hombre de Neanderthal, datando en unos 60.000 años sus primeros restos en Gibraltar. Hace 40.000 años aparecen los primeros restos en la península del Homo sapiens.

Fuente: WikipediA

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